DE SABER CONQUISTAR


De cuando me da por hablar de marketing / jueves, marzo 8th, 2018

¿Qué haces distinto al resto? ¿Por qué debo comprarte o elegirte a ti antes que a otros? ¿Qué experiencias me ofreces que no me puedan ofrecer tantos otros en el mercado? ¿Te importo? ¿Sabes cómo soy, lo que me gusta? O mejor aún, ¿Qué me apasiona? ¿Cómo me comunico? ¿Leo? ¿Voy al teatro? ¿O prefiero ir al cine?¿Cómo invierto mi tiempo?

 

Esto te lo pregunto como consumidora. Más que probablemente puedo ser uno de tus clientes potenciales (a menos que vendas coches o algo relacionado con el mundo del motor) pero para conseguirme debemos ir paso a paso.

  • Llama mi atención. ¿Cómo? ¡Y a mi que me cuentas!, ese no es mi problema. Yo soy tu presa, el método debes conocerlo tú. Pero te aviso, soy exigente, me gustan las cosas buenas, bonitas y claras, los packagings útiles y que lo vistas bien. La primera impresión cuenta, y los que te dicen lo contrario te están mintiendo. Evidentemente puedo cambiar de opinión, pero te aconsejo que entres con buen pie. Todo será más fácil, ¿verdad? El estilo lo escoges tú; supongo (y espero) que va a ir en consonancia a como eres y cuáles son tus valores. Elígelo bien, porque en función de los valores que me transmitas, podemos empezar muy bien o puede ser un fracaso absoluto.

 

  • Ok. Ya tienes mi atención, ya te he visto, ya me he fijado en ti. Preséntate. Es lo que hacemos cuando queremos que alguien nos conozca un poco mejor, ¿no? Si sabes cómo articular esa presentación y consigues desbancarme, probablemente te recordaré durante mucho tiempo. Quizás la próxima vez que necesite un producto o servicio como el tuyo. No obstante, quizás el día que vengo a buscarte no lo necesito, ¿sabes? Estamos en un momento en que, sin necesitar prácticamente nada, consumimos como si se terminara el mundo. Por lo tanto, mejor si te tengo presente, ¿no? 

 

  • Ha sido un placer conocerte. Deberías contarme un poco más de ti. Pero, sobre todo, deberías interesarte también por mi. Es importante que me escuches, que me demuestres que te importo, que no soy una persona cualquiera que te puedes cruzar. Al menos si no quieres ser una marca más, y buscas mi fidelidad. Tendrás que “currártelo” un poquito. Un poquito más que los demás. Ya sabes lo que dicen… quien alguien quiere, algo le cuesta. Te voy a dar las claves: empatiza conmigo, conecta conmigo. Hazme creer que ha habido feeling pero, sobre todo, que sea real. Haz que no quiera perder esta oportunidad, que te busque y que desee intentarlo.

 

  • Ya me has gustado. Pero ahora llega esa parte complicada de cualquier relación; el compromiso. Que ya te digo que no va a ser naaaada fácil. Te voy a dar un consejo, para alcanzar mi compromiso debes cumplir una serie de requisitos o premisas: 
    1. Sigue interesándote por mi una vez hayamos pasado la fase de conquista. Recuérdame que sigues estando ahí. Pero NO SEAS PESADO, por favor te lo pido. No soporto que me manden mensajes 20 veces al día y menos si los 15 primeros no han sido respondidos. Ese es el motivo por el cual quité el doble tick de whatsapp y la última conexión.
    2. No me mientas. Las mentiras, a parte de tener las patas muy cortas, deben quedarse en la puerta de cualquier relación. Sé transparente en todo momento y si te equivocas, reconócelo. No hagas ver que no ha sucedido o que no me has mentido para hacerme sentir mejor. Los valientes afrontan los problemas de cara. Y yo con cobardes, NO.
    3. Las relaciones evolucionan. Para no estancarse son importantes los pequeños detalles, hacer cosas distintas, no permitir que la rutina nos hunda. Espero eso mismo de ti; ofréceme cosas distintas. No te pido la luna, ni flores y menos bombones, sólo que sepas mantener viva la llama. Sé que asusta pensarlo, pero puedes conseguirlo. ¡Ánimo valiente!
    4. Y, por último, un consejo. Si empiezo a alejarme, párate a mirar qué podrías estar haciendo mal y cambia el plan. No todo funciona para siempre o para todos, y no pasa nada. Pero no te estanques creyendo que andamos en línea recta. Nuestra relación puede prosperar y podemos llegar a ser grandes aliados. Puedes llegar a ser mi número uno, no lo dudo. Pero debes saber cómo hacerlo.

 

Impresiones de una consumista empedernida.

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